Lista de precios de un desarrollo inmobiliario: cómo armarla
Cómo armar la lista de precios de un desarrollo: precio por m², premios por nivel, vista y orientación, incrementos por etapa y control de cambios con historial.
Qué es la preventa inmobiliaria, cómo se estructuran etapas de precio, apartados y enganche diferido, qué riesgos tiene y un checklist para lanzarla.
Una preventa bien armada financia buena parte de la obra y marca el ritmo comercial del proyecto. Una mal armada deja apartados sin papeles, precios distintos para unidades iguales y compradores que no saben cuándo les entregan.
La diferencia casi nunca está en el producto. Está en las reglas que defines antes de abrir la venta y en qué tan bien registras cada operación.
La preventa es la venta de unidades de un desarrollo antes de que esté terminado. A veces arranca con el terreno y el proyecto ejecutivo; otras, con la obra negra avanzada. El comprador paga menos que el precio final a cambio de esperar y asumir parte del riesgo. La desarrolladora obtiene flujo para construir y confirma que hay demanda.
En México es común que la preventa se haga por etapas: un precio de lanzamiento para los primeros compradores y aumentos conforme avanza la construcción o se vende cierta parte del inventario.
Decide desde el inicio cuántas etapas habrá y qué provoca el cambio de una a otra. Hay dos criterios habituales:
Lo que no funciona es subir precios cuando “se siente bien”. Si el cambio de etapa sigue una regla, tu equipo comercial la puede explicar y el comprador la entiende como una razón real para decidir hoy. Para construir la tabla por nivel, vista y orientación, revisa la guía de lista de precios de un desarrollo.
El apartado es el primer pago y reserva una unidad por un tiempo limitado. Antes de lanzar, deja por escrito:
El punto delicado es operativo. La unidad debe quedar bloqueada en cuanto el apartado se paga, para que ningún otro asesor la ofrezca. En la guía de apartado, anticipo y enganche explicamos en qué se diferencia cada pago.
En preventa el enganche suele ser mayor que en vivienda terminada y casi nunca se paga de una vez. Lo normal es repartirlo en mensualidades durante la obra. Un ejemplo con una unidad de $3,200,000 MXN:
| Concepto | Regla del ejemplo | Monto |
|---|---|---|
| Apartado | Monto fijo | $30,000 |
| Enganche total | 30% del precio | $960,000 |
| Enganche pendiente | 30% menos el apartado | $930,000 |
| Mensualidades de enganche | 18 pagos iguales | $51,667 aprox. |
| Saldo a la entrega | 70% del precio | $2,240,000 |
Las cifras son ilustrativas. Cada proyecto ajusta porcentajes y plazos según su flujo de obra y el perfil de sus compradores.
En preventa la fecha de entrega es una estimación, y el contrato debe tratarla así: fecha estimada, margen de tolerancia y qué ocurre si se rebasa. Al final viene la escrituración ante notario, donde se liquida el saldo y se formaliza la compraventa. Si el comprador va a usar crédito hipotecario, el trámite con el banco o con Infonavit conviene iniciarlo meses antes de la entrega, no la semana anterior.
Casi todos estos riesgos bajan con dos cosas: un inventario donde el estado de cada unidad depende de los pagos registrados y condiciones documentadas desde el primer día. El comprador gana certeza cuando recibe un comprobante por cada pago y un contrato con fechas. La desarrolladora gana cuando el sistema impide apartar una unidad que ya tiene dueño.
Cuida también lo que prometes en publicidad. Metros, acabados, amenidades y fechas deben coincidir con el contrato. Revisa con tu abogado las obligaciones de información al consumidor que aplican a la venta de vivienda, porque ante una queja la Profeco puede intervenir.
El primero es arrancar con el inventario en una hoja compartida que editan tres personas. Funciona la primera semana. Cuando llega un fin de semana con la sala de ventas llena, alguien aparta una unidad que ya tenía apartado.
El segundo es olvidarse de los apartados vencidos. Si un cliente apartó hace 45 días y no ha firmado, esa unidad está fuera del mercado sin generar ingreso. Alguien tiene que decidir si se libera o se extiende el plazo, y esa decisión debe quedar registrada.
El tercero es perder la historia de la negociación. Seis meses después, cuando el comprador dice que le prometieron un cajón extra, necesitas saber qué se acordó y quién lo acordó. Para medir cómo avanza cada etapa, ayuda tener definidos los KPIs de tu inmobiliaria desde el lanzamiento.
Una preventa ordenada tiene etapas de precio con regla, apartados con vigencia y devolución definidas, enganche diferido calendarizado y una fecha de entrega honesta. Todo eso se sostiene solo si el inventario refleja lo que de verdad se ha cobrado.
En InmoviState la unidad pasa a apartada cuando su apartado se paga completo y queda bloqueada para el resto del equipo, con enganches y comprobantes ligados a la negociación. Si estás por lanzar un proyecto, pide una demo y revisamos tu primera etapa con tus números.
Depende del desarrollador y de la documentación. Conviene revisar que el proyecto tenga sus licencias, que el contrato indique fecha estimada de entrega y consecuencias por retraso, y que cada pago tenga comprobante. Un abogado o notario puede revisar el contrato antes de firmar.
Varía por proyecto. Es común un monto fijo, por ejemplo entre $20,000 y $50,000 MXN, que se abona al enganche si la compra sigue adelante. Lo importante es que la vigencia y las condiciones de devolución queden por escrito.
Depende de lo que diga el contrato. Por eso conviene pactar una fecha estimada, un margen de tolerancia y la penalización o la opción de rescindir si se rebasa. Ante un incumplimiento, lo recomendable es asesorarse con un abogado.